La laringoscopía es un procedimiento médico utilizado para ver a detalle posibles anomalías, enfermedades o tejidos sospechosos en la laringe, cuerdas vocales y en general el área de la parte posterior de la garganta. Si bien existen dos tipos de laringoscopía (directa e indirecta), el médico puede utilizar diferentes tipos de laringoscopios, los cuales son instrumentos especializados largos y no muy gruesos que cuentan con un lente, una cámara y una pequeña lámpara en el extremo. Algunos de estos equipos son más especializados y flexibles, fabricados con partes de fibra óptica, otros son más rígidos.

Por lo general, la laringoscopía se utiliza para hacer estudios, visualizar o hacer una biopsia de tejidos específicos de la garganta. Es ideal para diagnosticar tejidos cancerosos, extirpar tumores o pólipos de las cuerdas vocales, e incluso se puede usar un láser para quemar áreas de tejido anormal.  

La laringoscopía se utiliza en personas con:

  • Dolor crónico en la garganta
  • Afonía crónica
  • Alteraciones en la voz
  • Hemoptisis (esputos de sangre)
  • Estridor (ruido al salir el aire en el nivel de la garganta)
  • Extracción de cuerpos extraños atorados en la garganta